jueves, 28 de mayo de 2015

Capítulo 15

Cuando Lara y Kalean llegaron frente a la casa de este, ella se quedó parada admirando aquella maravillosa construcción. Y no era una casa vulgar y corriente, era una mansión en toda regla. Esta se alzaba imponente iluminada por la luz de la luna.


- ¿Como la habría conseguido? - se preguntó mudamente ella. Pero en seguida se llamó tonta; el, como vampiro, habría vivido el tiempo suficiente como para poder comprarse esta mansión y alguna que otra más.

- Bueno, ya estamos aquí, - dijo el.


- ¿Estás algo mas tranquila?


- Si, mas o menos. Ahora eres tu el que me pone nerviosa.


- Vamos ven aquí, - le dijo con voz cálida mientras la abrazaba, - ¿es que aún no sabes que estás a salvo conmigo? No voy a hacerte nada, te lo prometo. Tranquilízate.


Después se separó un poco y, agarrándose ambos por la cintura, miraron el amplio salón.
- Pues esta es mi casa, concretamente el salón, - le dijo el, - ¿te gusta?


- Es preciosa Kalean, es un palacio. Aquí... se siente una como un pez fuera del agua.


- Bah, tonterías, considérate en tu casa, - le dijo el amablemente. Lara contempló el lujoso salón, la enorme chimenea con el atrayente fuego quemando los leños, la alfombra persa... Todo era bello y exquisito.


- Kalean, gracias por haber llegado a tiempo, por haberme librado de ese tipo.
- Te dije que siempre cuidaría de ti, ¿recuerdas?


- Es que... tu has sido siempre tan especial, tan bueno conmigo...


- Necesitaría toda una vida para agradecerte todo lo que has hecho por mi.


- Tenemos tiempo cariño, - le dijo el con voz profunda, - todo el tiempo del mundo.
- ¿De veras? - Lara sentía que su corazón se le iba a salir; era la segunda vez que la llamaba cariño.
- Si. Ven, vamos a sentarnos frente a la chimenea.


Sentada frente al crepitante fuego de la lujosa chimenea, y junto a aquel ser tan atrayente, Lara sintió que todos o casi todos sus sueños se habían hecho realidad. Solo quedaba por ver qué era lo que Kalean sentía por ella.


- Lara, ¿te has preguntado por qué te ha pasado eso esta noche? ¿por qué esa mujer vino a ti y te engañó?
Ella suspiró.
- La verdad es que no he tenido mucho tiempo para pensar.


- Pero esa mujer conoce a tu madre, es su jefa o su compañera. A lo mejor...
- No Kalean, me es imposible pensar que... mi madre la mandara, que ella haya hecho todo esto. Me quería meter en la prostitución, obligarme a acostarme con hombres y... cobrar ella por... mis servicios. Ha sido tan horrible que me cuesta creer que...
- Eres tan bondadosa que no concibes la maldad en otras personas, - le dijo el con voz tierna, - anda ven, tiéndete.


- Deja que te acune entre mis brazos.
Lara obedeció y sintió como los fuertes brazos de el la rodeaban.
Si aquello era un sueño, entonces no quería despertar.


- ¿Estás bien mi vida? ¿te sientes mas tranquila? - susurró el muy cerca de ella.
Lara se sentía flotar, literalmente.
- Kalean, ¿por qué me llamas así? - preguntó tímidamente.


Entonces el la sentó sobre sus rodillas y la miró desde cerca.
- ¿Es que aún no te has dado cuenta de que te quiero? ¿de que estoy enamorado de ti desde que te vi?
- Oh Kalean, tu... tu me volviste loca... en cuanto te vi... - le confesó emocionada.


Entonces el dobló la cabeza y, con una lentitud torturante aproximó sus sensuales labios a los de ella.


Después, tras sentarla a su lado, ambos se besaron suave y tiernamente al principio, honda, profunda e insistentemente después.


- Oh Kalean, esto es un sueño.
- Estaba loco por tenerte, por besarte, por hacerte mía.


- Pero... tu y yo no podremos estar juntos; tu no envejecerás y yo si.
- No cariño, hay un modo en el que si podremos estar juntos para siempre, pero es una unión muy fuerte, definitiva. Y es solo si tu quieres, yo no voy a forzarte a nada.


- Y... ¿como sería eso?
- Con el vínculo de sangre. Si... me dejas que yo beba de ti y tu bebes de mi, se creará entre nosotros lo que se llama el vínculo de sangre. Y es muy poderoso. Solo se romperá cuando uno de los dos... falte. De esta manera tu no envejecerías.


- ¿Hablas en serio?
- Si mi vida, si tu bebes mi sangre, esta hará que no envejezcas.
- Y... tu beberías...
- De tu sangre. Es un paso muy importante que solo tu puedes decidir.


- No hace falta que lo decidas ahora cariño, tómate tu tiempo, - añadió el.
- Si no lo hago acabaré perdiéndote ¿verdad? - quiso saber Lara.
- Si, tu envejecerás y... te irás.


- Pues entonces tómame Kalean, - dijo ella echándole los brazos al cuello, - muérdeme y bebe de mi, hazme tuya para siempre. No quiero perderte, te quiero...
- Oh Lara, vida mía... - Kalean aspiró el dulce olor que ella desprendía y besó su atrayente cuello, - no te arrepentirás jamás, te lo prometo.


Excitado al pensar que, en breves momentos aquella sangre suya llenaría su boca ansiosa, Kalean sintió que sus colmillos se extendían en toda su dimensión, y quería consumar la unión con ella en todos los sentidos.
- Lara, - le dijo con voz roncamente apasionada, - déjame hacerte mía, déjame poseerte, entrar en ti, fundirme contigo...
- Kalean, amor mío, creí que nunca me lo dirías.
- ¿En serio quieres... que hagamos el amor?
- Por supuesto, es lo que mas anhelo.


Impulsados por el deseo y el fuego del amor que ardía en sus corazones y hasta el último rincón de su ser, ambos se unieron en un estrechísimo abrazo y sus bocas se fundieron en una.


Momentos después ambos subían al dormitorio. Sobre una pequeña tarima, un atrayente lecho esperaba la entrega total de sus cuerpos y sus almas.


Continuará

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