jueves, 23 de abril de 2015

Capítulo 1

La noche era oscura y estrellada.

Aquella mujer caminaba sola en la desierta calle, ignorante de todo lo que le podía pasar.


Su olor a hembra humana se extendía en la noche y era un poderoso incentivo para quien, en silencio, la seguía.


Aquel olor actuaba como el mas potente afrodisíaco, y ya sentía como sus encías comenzaban a dolerle anunciando la poderosa aparición de sus largos y temibles colmillos.


La vio doblar la calle. La mujer parecía llevar algo, pero no obstante la siguió tan sigilosamente como su raza y sus capacidades le permitían.


Aquella era la parte mas apartada o incluso abandonada de la ciudad; ¿adonde iría por allí una mujer joven y sola?


Oliendo la estela de su olor a hembra humana, sintió que sus colmillos apenas podía esconderlos detrás de los labios. Estaba deseando clavarlos en su cuello y beber su tibia y exquisita sangre.


La mujer continuó calle alante caminando junto a un parque viejo y de aspecto descuidado.


Entonces se dio cuenta de que ella entraba en el.


Sirviéndose de la velocidad natural que poseían los de su raza, se apresuró hasta alcanzar la entrada al parque. Ahora la mujer estaba mucho mas cerca de el. Casi no podía contener la impaciencia que lo consumía por saltar sobre ella y morderla.


Entonces, al verla agacharse y depositar algo en el suelo, se detuvo a observar. Aquella mujer ciertamente había llegado a intrigarlo.


Pero entonces ella echó a correr como alma que lleva el diablo.


Pensó correr detrás de ella; sabía de sobra que la alcanzaría, y mas aún movido por la sed acuciante que lo poseía, pero ahora ella ya no llevaba nada como antes, estaba claro que algo había dejado tras aquellos arbustos, y el era lo suficientemente curioso como para no quedarse sin averiguarlo.


Mientras su presa se alejaba, decidió avanzar hacia el sitio clave.


Avanzó junto a la orilla de un lago. Se dio cuenta de que había también una vieja zona de juegos para niños, pero seguramente debía tener muchísimos años, porque los columpios estaban algo deteriorados.


Entonces, tras la vegetación, vio una niña pequeña.


La chiquilla al verlo alzó la cabecita y lo miró con sus preciosos ojos grises.


El no salía de su asombro. ¿Aquella mujer había abandonado a aquella chiquilla allí? No era posible.


Entonces la cogió y la niña se refugió en sus brazos sin llorar ni oponer resistencia.


La miró con insistencia, ambos se miraron mientras el trataba de entender aquello. La mujer había desaparecido en la noche, y aquella suave y tierna criatura estaba allí sola en medio de la nada.


Entonces pensó que aquel no era su problema ni aquella niña le pertenecía en absoluto, y la dejó en el suelo.


Pero entonces la pequeña se levantó y le echó los bracitos llamándolo con su media lengua para que no se fuera.


Suspiró y entonces se rindió. Sin saber todavía por qué era tan tonto para involucrarse en aquella historia, cogió a la niña y se sentó con ella en un banco.


La chiquilla se refugió en sus brazos y el no pudo evitar mirar sus ojitos claros de mirada limpia, su tez sonrosada...
Olía a bebé, a ser humano vivo y latente, pero el, a pesar de su sed no era ningún salvaje ni sería capaz de hacerle daño, y menos cuando ella lo miraba con aquellos ojillos confiados y se apretujaba contra su pecho.


- Bueno pequeña, voy a llevarte a casa, - le dijo a la niña. - Tu madre o quien te dejó aquí no te merece en absoluto, pero no puedo dejarte aquí sola, así que vamos.
La agarró de la manita y, siguiendo el rastro del olor de la mujer, caminó con ella.


Momentos después decidió que el trayecto era demasiado largo para que la niña fuera andando, así que la cogió en brazos.


La niña se acurrucó contra el durante todo el camino. Iba tan confiada, tan segura y feliz...
No sabía quien era el.


Momentos después llegaban ante una casa de estilo moderno. El rastro del olor de la mujer lo había llevado hasta allí.


- Ya estamos en casita pequeña, - le dijo a la nena dejándola en el suelo ante la puerta de entrada. Ella parecía resistirse a dejarlo marchar.


Entonces, siguiendo un impulso, besó a la niña en la frente. Después llamó al timbre, y se fue.


- Joder, no me lo puedo creer, - dijo la mujer al abrir la puerta y ver a la niña, - ¿como demonios has llegado hasta aquí mocosa?


- Te había dejado bien lejos maldita sea. ¡Sam! - llamó a su marido, - la niña está aquí otra vez.


- Me cago en... ¡Joder! No vamos a tener mas remedio que cargar con ella...  


Continuará

4 comentarios:

  1. No te preocupes, el próximo capítulo lo subiré pronto. Gracias por pasarte y leerla.

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  2. Hay una cosa que no entiendo si tanta sed de sangre tiene el vampiro ¿porque no se la chupa a la niña ?,y despues de llamar a la puerta esperar a la madre y que haga lo mismo .(es un blando este vampiro)

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  3. Espero que pongas pronto el resto de los capitulos .demasiada intriga para mi .

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